Avispas

Su vida es muy parecida a la de las abejas. Cabe destacar que para alimentarse o defenderse poseen un aguijón con el que paralizan a su presa. Las avispas forman colonias anuales y fabrican sus nidos de papel, que producen al masticar hojas y tallos. Las larvas son alimentadas con otros insectos y sustancias de origen animal.

La abeja, una dulce voladora

Las abejas son insectos sociales, es decir, viven en comunidad donde cada abeja desempeña una labor específica e imprescindible para la supervivencia de la colonia

Es verdad que cuando pican, dan ganas de matarlas; pero más vale tenerles respeto, porque además del dolor que producen sus aguijones, son las encargadas de crear un verdadero manjar: la miel. Con ustedes, la abeja.

Las abejas, que pertenecen al orden de los himenópteros (como las avispas y hormigas) y a la superfamilia de los apoideos, siempre han causado mucha curiosidad al hombre, dada su compleja sociedad.

Existes más de 20.000 tipos de abejas, siendo más comunes las solitarias que las que viven en comunidad. Su cuerpo, pequeño y peludo, está dividido en tres partes: cabeza (dos ojos compuestos, tres ojos simples y dos antenas), tórax (dos pares de alas y tres de patas) y abdomen (las hembras y las obreras poseen aguijón).

En su cabeza se concentran todos los órganos sensoriales, que les permite saber lo que ocurre a su alrededor. Entre ellos están los ojos compuestos, que son los encargados de orientarlas en el vuelo y ayudarlas a ver los colores de las flores. En las antenas poseen los sentidos del olfato, tacto y oído, muy útiles cuando se encuentran en la oscuridad de la colmena.

Estos son insectos sociales, es decir, que viven en comunidad donde cada abeja desempeña una labor específica e imprescindible para la supervivencia de la colonia. Existen tres tipos de abejas en cada colmena: una reina, miles de obreras (muy trabajadoras) y cientos de zánganos (muy flojos).

La reina nunca sale de la colmena, vive entre tres y cinco años y su única labor es poner huevos. Se distingue de las otras abejas por su tamaño: es la más grande de todas, tiene el abdomen más alargado y su aguijón es liso y curvado. Un dato: a diferencia de las demás abejas, la reina no utiliza su aguijón con el hombre ni animales, solo con otras reinas.

Los machos o zánganos no hacen nada... nada. Imagínate que son incapaces de buscar su propio alimento y no tiene aguijón. Viven unos tres meses y su única función es fecundar a las jóvenes reinas. Las obreras -las creadoras de la miel- son hembras estériles, se encargan de todas las tareas de la colmena y tienen una corta vida, la que tienen directa relación con la cantidad de trabajo que realiza. Por ejemplo, durante los meses de más actividad (primavera y verano) solo alcanzan a vivir cerca de cinco semana; en cambio durante invierno, al haber menos trabajo, pueden llegar a vivir varios meses.

La colmena (que es como la casa de las abejas) se compone de varios panales o láminas de cera colocadas en forma paralela con un pequeño pasillo entre ellas por donde circulan las abejas. es impresionante ver como éstas construyen la colmena, ya que se cuelgan unas de otras por las patas y empiezan a botar y masticar escamas de cera; después las ponen y moldean hasta completar el panal. Esta es una gran demostración del poder de la naturaleza, ¿no crees?

El hombre ha buscado la forma de que las abejas trabajen para él, y así ha surgido la apicultura, que se dedica al cultivo y cuidado de abejas que producen miel.

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